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¿Por qué la deflación es mala?

Imaginemos este escenario: Una población constante, un aumento en la producción, una moneda atada al oro y una oferta de oro constante. En este escenario se produciría lógicamente una deflación, una razón de peso por la cual se justifica la existencia de bancos centrales que intervengan en la economía y de una moneda que no esté atada al valor de ningún producto. Pero, ¿por qué la deflación es mala? En un mundo deflacionario nadie tendría incentivos para invertir. Si los precios de todos los productos están cayendo, eso significa que el valor de mi dinero aumentará mientras pasa el tiempo. ¿Para qué esforzarme y sacrificar mi tiempo en un negocio en el cual podría perder parte o todo mi dinero, si solo tengo que guardarlo debajo del colchón para que gane valor? También el local en donde opera mi agencia de viajes mejor venderlo y quedarme con el dinero en efectivo porque en el futuro el valor del local solo seguirá bajando. Si lo vendo ahora y me quedo con el dinero, este irá ganando valor por sí solo, ya no tengo que seguir trabajando. Con solo hacerme de efectivo a toda costa e ir postergando mi consumo todo lo que pueda, mi dinero irá ganando cada vez más valor.

Entonces, en este hipotético mundo, los aumentos de producción siempre llevarían a una caída de los precios de los productos (deflación) que a su vez llevarían a frenar la inversión y el consumo. En definitiva, este sistema nunca permitiría el aumento de la productividad. Por eso es que es importante que los bancos centrales siempre estén imprimiendo dinero en la economía para evitar las caídas de precios que provocan los aumentos en la producción. Estas impresiones de dinero tienen que ir acorde a un objetivo de inflación que esté entre 1 y 9 %, para evitar la sobreproducción o creación de burbujas económicas. Una deflación lleva a una disminución de la producción, una inflación moderada lleva a un crecimiento moderado de la producción y una inflación alta lleva a una sobreproducción.

Una inflación alta también es un problema. En una economía capitalista nadie determina de antemano cuánto se debe producir ni consumir de cada cosa, y cada agente económico actúa en función de su propio beneficio; y por ello, a veces se producen desbalances importantes entre oferta y demanda debido a una sobrevaloración del bien o servicio en sí (como la burbuja de las tecnológicas a finales de los noventa). Cuando los precios están muy altos, estos empujan a los ofertantes a producir mucho más e ingresan nuevos competidores, pero como en una economía capitalista competitiva todos actúan individualmente tratando de sacar el mayor provecho del mercado para sí mismos, se produce entonces un excedente de producción y saturación del mercado, donde los precios pueden caer estrepitosamente de la noche a la mañana. 

Si se da una sobreproducción y explota una gran burbuja económica, podría darse el caso de que los bancos centrales intervengan (imprimiendo dinero) solo con el objetivo de evitar una deflación. Aunque gracias a las constantes intervenciones y monitoreos de los bancos centrales (imprimiendo o sacando dinero de la economía de acuerdo al objetivo de inflación), las burbujas se aíslan en uno que otro sector económico. Pero no fue así en la gran depresión de los 30, debido a las equivocadas políticas del banco central de EUA, y que cuando después del estallido de la crisis, en vez de imprimir dinero lo que hizo fue que sacó, provocando una deflación promedio anual de 10 % entre 1930 y 1933, agravando muchísimo más la crisis inicial, en un fenómeno que se conoce como “espiral deflacionaria”.

Finalmente, sería preciso aclarar que, si en Venezuela los precios flotaran libremente, la producción aumentaría, pero no aumentan por los controles de precios. Estos no han ido acorde con las enormes impresiones de dinero que se han hecho para el gobierno financiarse así mismo (impuesto inflación). La producción cae por los controles de precios, porque los precios deberían estar más altos.

 

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Manual fácil de consideraciones y funciones de las tasas de interés, los créditos, los bancos comerciales y centrales y el dinero fiduciario

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Manual fácil de consideraciones y funciones de las tasas de interés, los créditos, los bancos comerciales y centrales, y el dinero fiduciario.

Con la crisis financiera global ha crecido el descrédito a las instituciones bancarias, y la internet se ha inundado de todo tipo de teorías y mitos, desde la filosofía griega Crematística defendida por Aristóteles y Platón hasta la actual filosofía Zeitgeist, basados en un mal razonamiento sobre el funcionamiento y naturaleza del dinero y la actividad bancaria. La verdad que estos son temas de los que la gente menos sabe y más habla hoy día. Es por eso que me decidí de una vez por todas a explicar algunos conceptos básicos de nuestro sistema monetario y financiero, sus razones de ser según la teoría, para que puedan lograr un mayor entendimiento. Mi propósito fue hacerlo de la manera más simple posible, en lenguaje llano, fácil de comprender.

Deben entender que simplemente explicaré la realidad del sistema económico. El que tenga apreciaciones subjetivas porque las tasas de interés o el capitalismo simplemente no les gusta… eso ya es otra cosa. Explicaré aquí cómo funciona el sistema y su verdadera razón de ser, de acuerdo con lo que diría la teoría económica, para que luego puedan emitir sus valoraciones con fundamentos.

Ahora bien, mi objetivo no es explicar cabal y literalmente todos los temas en cuestión, pero sí sus fundamentos; y para que las explicaciones se vean más claras, he recurrido a algunas ligeras simplificaciones, algunas de las cuales están precedidas de un “digamos”, es decir, que no quiere decir que funcionen exacta o solamente así, pero que por lo menos sí funcionarían así básicamente o en cierto sentido.

– Se puede leer un resumen de todo este texto en una sola página aquí

 

Las tasas de interés

El trabajo de los bancos es reasignar los recursos, moverlos, dinamizar la economía. El beneficio social reside en que estos toman el exceso de dinero de unos para dárselos a otros que lo necesiten. La tasa de interés les define ese exceso. ¿Qué es la tasa de interés? La tasa de interés es simplemente el PRECIO del dinero. Es la disposición que tienen los individuos a ceder o no ceder su dinero. Cada quien tiene una disposición distinta de acuerdo a sus circunstancias. La tasa de interés le pone un precio a eso. Porque eso de exceso de dinero es algo muy subjetivo y muy difícil de evaluar, y solo cada uno sabe realmente cuál es su excedente y su situación real (dada una tasa de interés).

La tasa de interés es buena porque incentiva el ahorro y desincentiva el gasto. Al ponerle un precio al dinero, este es asignado eficientemente. Si la tasa de interés no existiera, viviéramos en un mundo de consumo desenfrenado y la asignación de los recursos o préstamos (si es que se da) sería arbitraria e ineficiente, pues sería difícil establecer quién realmente necesita dinero y quiénes están en condiciones de prestarlos.

Muchos se cuestionan porqué el gobierno cuando necesite de dinero no lo toma vía impuestos, especialmente a los más ricos, en vez de estar pidiéndole prestado a los bancos o individuos. Sacarles el dinero a los ricos a través de impuestos cuando la cosa esta mal sería una forma, pero no puede ser la única. También está la tasa de interés, que si nos olvidamos de que hay ricos y pobres, esta es la más justa. Porque uno no sabe si una persona o empresa tiene proyectos de inversión o inventos en marcha que pueden ser muy exitosos, o una farmacéutica con grandes esperanzas en desarrollar un nuevo fármaco y que necesitara utilizar su efectivo guardado, o si bien simplemente la empresa o persona no está pasando por buenos momentos y esté en proceso de reestructuración de finanzas e inventarios, y no pueda soportar nuevos impuestos, por lo que sería muy perjudicial le quitaran mucho efectivo arbitrariamente.

Solo uno mismo conoce su verdadera situación y recuerden que en el capitalismo no se condena la riqueza. Si se le condenara afectaría gravemente la seguridad jurídica y confianza del inversor, por lo que se caería el modelo económico basado en el libre capital. El capitalismo no es un sistema perfecto y esta lejos de lo ideal, pero tiene sus ventajas.

Recordemos un caso extraordinario, en el 2003, cuando el Banco Central (B.C) de nuestro país necesitaba urgentemente sacar enormes cantidades de dinero de la economía. Lo hizo mediante la venta de muchos bonos al público a una tasa muy alta. Le puso un alto precio a un bien muy escaso, que en aquella época era el dinero mismo, y los inversores corrieron a entregarle su dinero al B.C. Fue una locura con tasas de interés de hasta el 50 %, pero si lo hubiesen hecho arbitrariamente tomando el dinero de quien les de la gana, hubiera sido muy injusto también. Tomaron el dinero de quienes realmente estaban en condiciones de soportar ese gran sacrificio (por lo que fue justo). Sacrificio que luego sería recompensado con beneficios en el futuro. Esa sería una de las razones por las que dicen que en una crisis económica capitalista quienes han actuado de forma sabia, responsable y conservadora, son recompensados a la larga, mientras que los que no, son castigados.

 

Los bancos centrales

El B.C no solo saca dinero de la economía, también inyecta cuando este compra bonos al publico. El Banco Central es quien decide cuanta oferta de dinero debe haber en la economía. Saca y pone dinero a través de diversos instrumentos financieros (bonos, encaje legal de los bancos…), pero principalmente bonos (un bono es un certificado en el que el emisor se compromete a devolver el capital más los intereses en fechas determinadas y el encaje legal es el porcentaje de sus depósitos que debe tener un banco en reserva para hacer frente a retiros imprevistos.)

Ahora bien, ¿qué es lo que determina la impresión de nuevos billetes en una economía?

La toma de esta decisión depende de la tasa de inflación que se proyecta para el año. Si la inflación tiende a dispararse, el B.C va restringiendo la oferta monetaria vendiendo bonos, retirando así dinero de la economía y ralentizando su crecimiento. Cuando la inflación tiende a bajar por debajo de las expectativas, este compra bonos al público proporcionando así dinero al mercado y permitiendo que la economía crezca sin trabas; y si el B.C no tiene dinero de sus reservas para esto último, pues simplemente lo imprime, es decir, que la cantidad de billetes nuevos se determina mediante el constante ajuste o balanceo de la tasa de inflación objetivo, pero no tiene que ver directamente con la cantidad de dólares u oro que este tenga en sus reservas (Ya hablaremos de esto más adelante).


La función principal de un banco central es mantener la tasa de inflación controlada en un rango entre el 1 y 9 % anual como mucho. Una deflación (disminución constante de los precios) lleva a una caída de la producción, una inflación moderada lleva a un crecimiento moderado de la producción y una inflación alta lleva a una sobreproducción. Véase el tema: ¿Por qué la deflación es mala? para entender porqué la deflación lleva a una caída de la producción.

Cuando los bancos centrales intervienen para mantener la inflación moderada, el objetivo es asegurarse de moderar los ciclos de las economías capitalistas, para que no haya grandes excesos de producción (burbujas) que puedan llevar de grandes períodos de crecimiento económico a grandes recesiones donde se destruya todo lo ganado. Gracias a esa política monetaria las burbujas hoy día se aíslan a uno que otro sector específico del mercado. En una economía capitalista nadie determina de antemano cuánto se debe producir ni consumir de cada cosa, y cada agente económico actúa en función de su propio beneficio; y por ello, a veces se producen desbalances importantes entre oferta y demanda debido a una sobrevaloración del bien o servicio en sí (como la burbuja de las tecnológicas a finales de los noventa). Cuando los precios están muy altos, estos empujan a los ofertantes a producir mucho más e ingresan nuevos competidores, pero como en una economía capitalista competitiva todos actúan individualmente tratando de sacar el mayor provecho del mercado para sí mismos, se produce entonces un excedente de producción y saturación del mercado, donde los precios pueden caer estrepitosamente de la noche a la mañana.

En las economías capitalistas los individuos deciden sus montos de inversión, sus niveles de riesgos, establecen sus propias valoraciones o potencial del bien o servicio; que pueden llevar a una gran innovación y éxito o al simple fracaso. Si tiene éxito será penalizado con impuestos. Si fracasa, prácticamente asumirá todos los costos… excepto claro está si es un banco, pues aquí se encuentra invertido capital de todos los sectores. Durante los noventa se desregularizaron los bancos y a estos se les permitió tomar grandes riesgos casi como si fueran una empresa normal. Pero si un banco grande o los bancos caen, arrastran consigo a todos los sectores de la economía, provocando una depresión económica como la de los años treinta; pero muy diferente de la recesión provocada por las compañías tecnológicas en 2001, que mucha gente ni la sintió y fue la más breve de la historia de EUA. En el caso de la actual crisis económica, los bancos fueron rescatados y asistidos por el Banco Central de EUA (la Reserva Federal) y el gobierno, por lo que no se habla tanto de depresión, pero si de un largo período de crecimiento lento.

El banco central es el emisor monopólico de los billetes o monedas de un país. Sin embargo, este no puede regalar el dinero arbitrariamente y a cualquiera o soltarlo desde un helicóptero a la gente en la calle (aunque no le cuesta prácticamente nada imprimirlo), sino que debe discriminar entre el público al igual que lo hacen todos los bancos comerciales. Para ello, presta (no regala) su dinero y a un precio (tasa de interés).  Si esto no se hiciera así, la inflación llegaría a niveles estratosféricos.  El ir soltando el dinero en la economía poco a poco, controladamente, supervisando el desenvolvimiento y efecto del nuevo dinero en los agentes económicos a través de la inflación, es lo que permite que exista un crecimiento económico y que este sea sostenible además. Si un banco central no emite nunca dinero fresco en la economía no puede haber crecimiento económico, es decir, los agentes económicos estarían impedidos de aumentar su eficiencia en la producción de bienes y servicios (por los efectos de la deflación).

A los bancos, debido al efecto riesgo-contagio que estos pueden provocar, los Bancos Centrales les tienen un trato privilegiado. Estos pueden acudir en cualquier momento al B.C a pedir dinero prestado de urgencia para hacer frente a retiros imprevistos, es decir, les presta aunque estos hayan sido ineficientes o incautos y a veces incluso también hasta obviando los indicadores de inflación. Por supuesto esto no viene sin sanciones, se les penaliza con lo que se le llama la tasa de interés de descuento.

En el inicio de la crisis financiera en EUA, la Reserva Federal o FED tuvo que asistir a los bancos con cientos de millones de dólares que les prestó para resolver sus problemas de efectivo momentáneamente y mantenerlos a flote. Luego el gobierno tomó los activos en problemas (de hipotecas subprimes) y los sacó de sus balances. Activos que luego fueron vendidos parcialmente al público con la garantía del gobierno de EUA; y así se sanearon los bancos.

La FED ha tenido que inyectar e imprimir muchísimo dinero durante la actual crisis -hablaremos más de esto en el subtema del dinero fiduciario-, comprando bonos ligados a hipotecas primes (las normales), comprando bonos de empresas, e incluso hasta comprando bonos del tesoro, es decir, que le han prestado al gobierno. Todo para mantener bien bajas todas las tasas de interés y así revitalizar el mercado de crédito y la economía (cuando la FED entra al mercado a comprar bonos, bajan las tasas de interés de los préstamos, pues hay más oferta de dinero disponible y se abarata su precio).

Si bien por el momento la inflación no se ve a la vista, debido a la incertidumbre y a la debilidad en el consumo y la inversión, algún día, los bancos y demás instituciones financieras empezarían a liberar todo el dinero impreso (prestado) y la inflación podría crecer muy rápidamente y descontrolarse. Por eso la FED, debe anticiparse y encontrar el momento adecuado para empezar poco a poco a retirar dinero de la economía (vendiendo bonos principalmente), controlando así la inflación, pero sin afectar seriamente el crecimiento económico. Este es el gran dilema de los bancos centrales de todo el mundo, no dejar que la inflación crezca demasiado, pero al mismo tiempo sin detener o ralentizar mucho el crecimiento de la economía. La FED se encuentra ante un gran reto, ya que imprimió mucho dinero, por lo que en el futuro le será más difícil mantener equilibrada la economía con un crecimiento económico e inflación de niveles modestos. Por lo que los platos rotos de la crisis financiera se pagarán en el futuro al menos con un crecimiento lento relativo (a la inflación) y una inflación alta relativa (al crecimiento). Esto es lo que se llama “Impuesto inflación”.

 

Zeitgeist

Como dijimos más atrás, todo dinero facilitado por un Banco Central tiene que ser devuelto, de lo contrario, la inflación sería más difícil de controlar. Ahora bien, cuando se devuelve lo prestado más el interés, si el B.C lo considera adecuado, volverá a facilitar ese mismo dinero a otros agentes económicos que lo introducirían nuevamente al mercado y hasta les imprimirían billetes nuevos, pero concordando claro con el ajuste de la tasa de inflación esperada para el año (que debería estar en el rango de 1 a 9).

Para la filosofía Zeitgeist las tasas de interés son una trampa, porque siempre habrá un grupo perdedor que estará siempre jodido pues la tasa de interés sería una exigencia imposible de cumplir, ya que en ningún momento existirían estos recursos adicionales en el mercado, concentrando la riqueza en unos pocos (los grandes prestamistas); que el sistema monetario lleva a una feroz competencia en la búsqueda de estos recursos adicionales no factibles y desembocando en la inevitable explotación y agotamiento de los recursos de la tierra; y que como decía Aristóteles, el dinero simplemente no puede producir dinero (el dinero en sí no es productivo). Según Aristóteles, Platón y hasta Carlos Marx, cuando el dinero se produce a partir del dinero, el comerciante no produce “algo” (cosa alguna) y por ello no es correcto. Este razonamiento fue la base moral de la prohibición del interés durante 1500 años por parte del cristianismo, considerándolo una “usura”.

Zeitgeist supone la economía como si fuera en todos los casos un juego de suma cero, es decir, que lo que gana uno, es porque lo pierde otro y culpan de ello a una supuesta rigidez inherente del sistema monetario. Pero aun en este caso, el dinero que obtiene un jugador de la pérdida de otro, el ganador lo vuelve a gastar o jugar nuevamente con otros jugadores y el dinero se sigue moviendo. Pero en la economía real el juego nunca se acaba. Los banqueros tienen necesariamente que gastar su dinero en la misma economía, tienen que jugar sus fichas con otros jugadores, otorgan su dinero a otras personas a cambio de sus bienes o servicios. Los individuos que pierden tienen la oportunidad de reducir gastos o jugadas, adaptarse, recuperarse y hasta experimentar nuevas formas o tipos de juego con otros jugadores en las que tengan mejores habilidades y así podrían recuperar los recursos perdidos. La economía es dinámica, no estática, y quien ha cometido errores, aprende de estos y se recupera. La tasa de interés que se paga, los prestamistas la gastan en la misma economía, por lo que sí es posible pagar esa tasa de interés puesto que el dinero siempre se está moviendo.

Además, no todo el interés pagado va a los dueños de bancos, alrededor de la mitad se paga a los depositantes, otra gran suma se dedica a los gastos de operación, y el beneficio de los accionistas representa solo una pequeña parte en relación a todo el dinero manejado.

Realmente los bancos no son diferentes de cualquier otra entidad capitalista, ni tampoco son el mejor negocio de todos. De los 10 hombres más ricos del mundo, ninguno es banquero. De hecho, (a marzo de 2011 en EUA) el sector de la economía que otorgaba en promedio mayores dividendos a sus accionistas era el de servicios de telecomunicaciones, a un rendimiento anual de 5.8 % del valor de sus acciones (El hombre más rico del mundo es un magnate de este sector); seguido de el sector de la generación eléctrica a un 3.8 %; y en tercer lugar, el sector petrolero a un 3.1 %. Mientras que el sector de servicios financieros en conjunto otorgaba apenas un 1.89 %.

Antes de que estallara la crisis financiera, en febrero de 2008, cuando los rendimientos del sector financiero llegaron a su apogeo, estos fueron de 3.8 %, pero detrás otra vez del sector de telecomunicaciones que otorgaba un 4.0 % en aquella época. En tres de los bancos más grandes de EUA: Wells Fargo, Bank of América and U.S Bancorp, entre 1970 y 2007, otorgaron a sus accionistas dividendos de 4.0 % en promedio. Pero debido a la explosión de las hipotecas Subprimes en 2008, hoy día (marzo 2011) los precios de las acciones de los bancos están por el suelo, valiendo apenas en promedio un 60 % menos de lo que valían hace 5 años (mientras que las acciones del mercado en general solo están 15 % por debajo del precio que tenían antes de la crisis), y destacándose especialmente las de Citibank, que apenas valen una décima parte de lo que valían hace 4 años, disolviendo las inversiones y riquezas de sus dueños y a los que ni siquiera se les están otorgando dividendos. POR LO QUE LOS BANCOS NO SON NINGUN GRAN NEGOCIO QUE SE “ROBAN” MAS QUE TODOS Y QUE NUNCA PIERDEN. TODOS SOMOS JUGADORES QUE COMPETIMOS CONSTANTEMENTE CON OTROS Y EN EL CAMINO MEJORAMOS NUESTRAS HABILIDADES. TODOS GANAMOS Y PERDEMOS A VECES, Y APRENDEMOS Y NOS RECUPERAMOS.

Pero hay que destacar también que los bancos no representan ninguna ganancia extraordinaria tampoco y muchísimo menos para los depositantes. Históricamente la tasa de interés que pagan los bancos a los depositantes a duras penas puede llegar a cubrir la tasa de inflación; aunque se mueve acorde con esta, porque de lo contrario saldría más conveniente gastar el dinero ahora que dejarlo en el banco. Cien pesos que deposites en el banco hoy, en 30 años te valdría cerca de lo mismo ajustado a las nuevas condiciones de la economía. Serían tal vez 200 pesos, pero equivalentes a cerca de 100 pesos de hoy. Por eso es que los que quieren ganar dinero de verdad no dejan su dinero en el banco, sino que lo invierten en fondos de pensiones, fondos mutuos, fondos de cobertura, y en empresas o en la bolsa, porque los bancos no generan ganancia real alguna a través de los años, lo cual desvela otro tópico: LA INFLACION BORRA LAS GANANCIAS DE LA TASA DE INTERES BANCARIA, y como dijo Friedman: “la inflación es un fenómeno monetario”, es decir, que se produce por la expansión monetaria o IMPRESIÓN DE NUEVOS BILLETES, otro punto pasado por alto por estos cuestionamientos y el más fundamental. La oferta monetaria nunca es estática, sino que siempre va variando y aumentando para permitir el crecimiento de la economía.

También, en las sociedades constantemente surgen nuevas habilidades y formas más eficientes de obtención y producción de bienes y servicios, lo que aumenta el tamaño del mercado constantemente (o del pastel a repartir) y a ritmo más rápido que el aumento de la población. Así ha ocurrido durante los últimos 200 años, contradiciendo totalmente la teoría malthusiana. POR LO QUE Sí ES POSIBLE PAGAR LOS INTERESES SIN QUITARLE SIQUIERA EL DINERO (O LA RIQUEZA) A NADIE. LOS INTERESES SE PAGAN CON EL AUMENTO EN LA PRODUCTIVIDAD.

Por todo lo cual, podemos afirmar que el sistema monetario y bancario en sí no son impedimentos a las personas para que estas puedan pagar sus deudas, progresar y aumentar su poder adquisitivo continuamente. Estos razonamientos son producto de un mal entendimiento que viene desde la época de Aristóteles de lo que es realmente el dinero.

Pero antes de continuar, es necesario hablar primero muy rápidamente de la teoría de la sostenibilidad de recursos para desmitificar el último supuesto de la teoría Zeitgeist y que es también una creencia bastante popular en la gente, y luego entonces enfoquémonos en entender bien qué es realmente el dinero.

La teoría económica actual de la sostenibilidad contradice la de Malthus:
“Mientras más individuos capacitados existan en una economía, habrán más personas ingeniosas de elaborar nuevos y más eficientes procesos de producción”. La teoría se ha cumplido hasta ahora y los recursos no se han agotado. A finales de los 70 se creía que el petróleo no existiría para el año 2000. Pero cada vez se siguen encontrando nuevos yacimientos de petróleo y nuevas formas de obtención, y las subidas de precios incentivan esas cosas. Ahora se extrae petróleo a miles de metros de profundidad marina y hasta se extrae de las rocas (del cual se cree existe la misma cantidad que en estado normal). Además, se encuentran también nuevas formas de energía que sustituyen al petróleo. La misma historia ha sucedido con muchos metales.

Durante 200 años se ha cumplido la teoría. Por lo que el mercado siempre seguirá creciendo sin importar la supuesta escasez de recursos. Eso dice la teoría.

 

El dinero fiduciario

Ahora hablemos del dinero en sí. No es un recurso, no es un bien, no es un servicio. Veamos lo siguiente:

Si el gobierno le vende bonos al B.C, es decir, que este último le presta dinero al gobierno, entonces eso sería señoreaje o como se le llama popularmente “dinero inorgánico”. Pues porque el gobierno no produce bienes ni servicios. Pero no es dinero “inorgánico” el imprimir billetes fuera de una determinada cantidad o proporción de dólares u oro que tenga el B.C en sus reservas. Eso es un mito. Ese sistema hace mucho tiempo se dejó de usar en todas las economías del mundo. Algunos Banco Centrales todavía guardan oro dentro de sus bóvedas; pero es solo un activo, algo que pueden vender en cualquier momento para sacar dinero de la economía, pero realmente no es de mucha utilidad, y lo tienen todavía es mas bien por tradición.

Podríamos decir que una buena reserva de dólares que tenga el B.C le da respaldo a la economía y a nuestra moneda, pues así este puede facilitar los dólares a los importadores en tiempos de crisis y así haciendo frente a las fluctuaciones de precio en la tasa de cambio; tal y como lo hizo nuestro Banco Central en el 2008 debido a los altos precios del petróleo.

Imaginemos que un turista norteamericano se pasea por la ciudad y gasta tres dólares comprando un hot dog manga larga en una esquina. El vendedor acepta el billete y al día siguiente lo lleva al banco a cambiarlo por 108 pesos. El banco a su vez, de esos 3 dólares, toma 1.5 dólares para entregárselo a un importador a cambio de 54 pesos, para que este pueda traer al país dos chocolates Kit Kat: uno en este mes, y otro para el próximo. Como ningún otro importador vino a solicitar más dólares, con el dólar y medio de excedente, el banco decide vendérselo al B.C a cambio de pesos, para con estos poder continuar con sus operaciones comerciales. El B.C tiene un dólar y medio guardado (de reserva), que en caso de que aumente el precio del petróleo, se lo puede vender al gobierno para que este pueda importar un tercio de galón de gasolina para nuestros carros, o también se lo puede entregar nuevamente al banco, para que se lo facilite al importador en caso de que por el aumento del coste de transporte, éste necesite medio dólar demás para traer el otro chocolate Kit Kat al país.

Como nos dimos cuenta aquí, el gran déficit entre exportaciones e importaciones en nuestro país (US$ 7 mil millones en 2009) se paga casi todo gracias a los gastos que hacen los extranjeros en nuestro país, o simplemente con las remesas que nos envían nuestros compatriotas desde el exterior. Contrario a lo que cree mucha gente, en realidad solo una pequeña parte de nuestras importaciones viene de lo que comúnmente entendemos por préstamos internacionales (que son tomados por el gobierno y los comerciantes). Esta confusión quizá se deba a la muy amplia pero mala utilización que hacen los economistas del término “préstamo” en las cuentas de capital, tildando a la inversión extranjera como tal, cuando en realidad no lo es. Ven a la inversión extranjera como una captación de nuevos recursos que en el futuro se pagaría con retornos, por lo que sería un préstamo. Pero en nuestro país este concepto no se fundamenta mucho, pues la mayor parte del ingreso por divisas es en realidad: (en 2009) exportaciones (US$ 5 mil millones), gasto de turistas (US$ 4 mil millones), captación de remesas (US$ 3 mil millones) y por último, la inversión extranjera (US$ 2 mil millones). Aparte de esto, la interpretación en sí es errónea, pues el inversor extranjero asume individualmente los riesgos de perder, es decir, que no hay una obligación con el pago del retorno, por lo que no estaríamos hipotecando nuestro futuro. La inversión extranjera debe verse simplemente como una transferencia de recursos y habilidades que mejoran nuestra eficiencia y bienestar.

Curiosamente en los Estados Unidos el déficit exportaciones-importaciones sí es financiado y enormemente con préstamos. Esto se debe a que un inversionista extranjero no tendría siquiera que estar en la disposición de ir a gastar o invertir en emprendimientos en EUA para cambiar sus monedas por dólares. Lo haría simplemente para buscar refugio o seguridad para sus ahorros, ya que su moneda es muy fuerte y es la más estable de todas en tiempos de crisis; o lo haría simplemente para la compra-venta de la mayoría de bienes y servicios en el mercado internacional, ya que en este el dólar se usa como moneda estándar. Al estar el mundo entero constantemente cambiando y demandando dólares, esta moneda se hace cara, fuerte, estable y por lo tanto, idónea para los prestamistas, pues pueden cubrir con mayor certeza sus pérdidas producto de la devaluación, y por eso los ciudadanos estadounidenses gozan del más abundante, barato y desproporcionado acceso al financiamiento internacional.

Irónicamente, en el apogeo de la crisis financiera, los inversionistas acertaron correctamente que la economía y moneda de EUA sería la más resistente a los eventos que sucedían (pues el crecimiento ec. de Europa siempre tiende a ser más lento) y todos corrieron en manada por los dólares y a comprar bonos estadounidenses, tanto así que los bonos de corto plazo emitidos por su gobierno llegaron a venderse a tasas de hasta cero por ciento, es decir, tan solo buscaban proteger el valor de sus ahorros aunque sea sin ningún rendimiento.

Pero no solo se trata de corto plazo y coyunturas, fundamentalmente se trata de largo plazo. Si uno quisiera ahorrar sus fondos para la vejez, a 10 o 30 años por ejemplo, comparando la alternativa al dólar (el euro), el dólar sería sin duda la mejor elección, pues la población de Europa es muy anciana y está decreciendo, además de que tienen un mercado laboral muy rígido, por lo que se augura inestabilidad en el futuro de este continente. Peor aún es la perspectiva de largo plazo para Japón y su yen, que enfrentan los mismos problemas de Europa.

Este tipo de déficit comercial de EUA en sí no es malo, sucede simplemente que se confía en la enorme e infinita capacidad de los norteamericanos en cumplir con sus compromisos futuros. Siempre y cuando esto sea así, no hay problema alguno, y siempre y cuando los inversores extranjeros esten dispuestos a financiar el alto consumo estadounidense. Es como tomar prestado para comprar un BMW hecho en Alemania en vez de un Cadillac hecho en Detroit.

Sin embargo, algunos economistas temen que debido la reciente debilidad e inestabilidad de la economía de EUA, en el futuro esto podría provocar devaluaciones importantes y constantes en el dólar o que los prestamistas simplemente teman a esto, y que por lo tanto empiecen a exigir una tasa de interés más alta (o que dejen de prestarles) para cubrir el riesgo de posibles pérdidas producto de la devaluación, o que simplemente se deje de ver a la economía de eua como el país mas seguro e idóneo para invertir o prestar (elevándose las tasas de interés), provocando así una disminución del altísimo nivel de consumo estadounidense (motor de la economía mundial) y a su vez, arrastrando fuertes desequilibrios a todos los demás países (dependiendo de que tan rápidos sean estos cambios); o dicho de otra forma, causando un rebalanceo de riquezas a nivel mundial, pues al evitarse la concentración mundial de inversiones dentro de Estados Unidos, los demás países aumentan su consumo total (debido a una mayor entrada de inversiones) pero disminuyendo sus exportaciones (debido a la disminución del consumo en EUA producto de una menor entrada de inversiones), y consecuentemente aumentando las exportaciones de EUA debido a un aumento del consumo de los demás países (y a la natural devaluación de su moneda).

Al final de cuentas, las finanzas globales se podrían ver como un juego de suma cero, es decir, que lo que gana uno, es porque lo pierde otro; pero hace falta mencionar también que, todo lo que se gasta (o sale) en divisas (importaciones, viajes al exterior, ganancias de extranjeros, pago de deuda…) debe ser igual a todo lo que entra en divisas (exportaciones, gastos e inversiones de extranjeros, deudas…) menos la variación positiva de las reservas del B.C. o suma en caso de variación negativa.

Volviendo otra vez al ejemplo de nuestro país expuesto anteriormente, el caso es que si no hubiese sido primero por nuestra capacidad de generar un servicio atrayendo a un turista a un hotel de nuestras playas (a un precio indeterminado) y luego obtener una salchicha (bien) y convertirla en hot dog (valor agregado) para vendérsela al turista, pues no hubiésemos obtenido ese dólar y medio para traer los dos chocolates Kit Kat al país.

 

Fue así como esta tarde pude adquirir mi chocolate Kit Kat. ¡¡¡¡¡¡¡¡ Muchas gracias al señor vendedor de hot dogs !!!!!!!!

 

Ilustremos otro interesante ejemplo, ahora con respecto al oro, en la España del siglo XVI. A muchos les desconcierta como el poderoso imperio español, que vació las riquezas (oro) de América, pudo sucumbir ante naciones pequeñas y pobres como Holanda e Inglaterra, y finalmente quedar en la cola de Europa hacia el siglo XIX. Mientras en todo el continente se desarrollaba el “mercantilismo”, en España las constantes guerras con los árabes retrasaron su desarrollo de una cultura comercial y el comercio interno y externo fue siempre muy escaso -con excepción de la región de Cataluña al nordeste-.

Durante todo el siglo XVI España se inundó de oro que saqueaba vorazmente de América. Pensaba que con esto se haría rica, pero no entendió que el oro era simplemente un medio de intercambio, e ideal debido a su escasez. Con la llegada continua de enormes cantidades de oro, el precio y el valor de este simplemente fueron cayendo más y más a través del tiempo.

Sobre el tema, Adam Smith, en su famoso libro “la riqueza de las naciones” escribió:
“La doble función que cumple el dinero, como instrumento de comercio y como medida de los valores, ha hecho que se produzca de modo natural esa idea popular de que el dinero hace la riqueza, o que la riqueza consiste en la abundancia de oro y plata […]. Se razona de la misma manera con respecto a un país. Un país rico es aquel en el que abunda el dinero, y el medio más sencillo de enriquecer el suyo, es amasar el oro y la plata…”

Y el escritor mercantilista Thomas Mun:
“no es la gran cantidad de oro y plata lo que constituye la verdadera riqueza de un estado, ya que en el mundo hay países muy grandes que cuentan con abundancia de oro y plata, y que no se encuentran más cómodos, ni son más felices […]. La verdadera riqueza de un reino consiste en la abundancia de las mercancías, cuyo uso es tan necesario para el sostenimiento de la vida de los hombres, que no pueden pasarse de ellas”.

Los indios muy bien les decían a los españoles que su ambición inacabable por oro era una locura y sin sentido. España no entendió que la verdadera riqueza de una nación no reside en la cantidad de oro que tenga, sino en la capacidad de dicha nación de obtener, transformar y COMERCIAR una amplia variedad de bienes y servicios. Si los españoles hubieran escuchado a los indios, tal vez no hubieran desaprovechado todo un siglo de oportunidades.

Por lo que llegamos a la conclusión entonces de que la cantidad de billetes o monedas que emite un banco central tampoco depende de la cantidad de oro en sus reservas, pues el oro hoy día es simplemente un bien cualquiera. No tiene sentido atar el valor de los billetes al valor del oro, pues UN AUMENTO PER SE EN LA CANTIDAD ORO NO NOS HARA MAS RICOS, ASI COMO TAMPOCO LO HARIA UN AUMENTO PER SE EN LA CANTIDAD DE BILLETES MISMOS. ES LA CANTIDAD TOTAL DE DIFERENTES BIENES Y SERVICIOS INTERCAMBIADOS LO QUE DETERMINA NUESTRA RIQUEZA. EL DINERO (MEDIO DE INTERCAMBIO, YA SEA, ORO, PLATA O BILLETES) NO HACE LA RIQUEZA. Si tenemos dólares o euros para comprar muchos chocolates extranjeros y si nuestras féminas pueden adquirir muchas joyas preciosas extranjeras, es simplemente porque fuimos capaces de intercambiarlos por muchos bienes o servicios.

 

En realidad, el único respaldo real y directo que tiene un billete es simplemente la capacidad que tiene la sociedad que lo emite de producir bienes y servicios.

 

El dinero es simplemente un medio de intercambio de bienes y servicios. El billete es un medio ideal de intercambio, pues el costo de producción de un billete es prácticamente nulo e INVARIABLE (a diferencia del oro), y el valor puede ser ajustado artificialmente de acuerdo a las necesidades de la economía.

En EUA, después de resueltos los problemas estructurales de los bancos, la crisis económica se transformó en eminentemente una crisis de confianza, donde los inversores temen arriesgar su dinero en una economía incierta y rezagada y así empeorando aún más la situación; pero gracias al poder de la FED de controlar el valor y las cantidades de dinero, la economía no sucumbió al pánico. Los recursos (y el dinero) para sacar la economía adelante estaban ahí, pero los inversores no los querían usar, pero al la FED imprimir e inyectar dinero nuevo en la economía entonces se ven estimulados a gastar o invertir (o que utilicen sus bienes y servicios) y así se evita un colapso producto de solo una mera desconfianza. Todo es cuestión de manejo de expectativas.

La confianza es la base de todas las sociedades, de sus sistemas económicos (ya sean capitalistas o no) y de sus instituciones sociales. Es lo que lleva a la cohesión entre sus miembros (el grado de perfección de una sociedad se puede medir por esto último).

El dinero que circula actualmente en las economías se llama fiduciario, que viene del latín fío, es decir, de fiarse, de la confianza. Cuando posees un dólar americano, ese billete es simplemente un compromiso de esa nación emisora a proporcionar determinada cantidad de bienes o servicios al momento de su entrega.

Cuando una primera persona le entrega dinero a una segunda persona, esta última CONFIA en la capacidad y voluntad (futura) de una tercera persona en que le otorgará determinada cantidad de bienes y servicios al momento de su entrega, así como lo hizo la primera con ella misma (y por eso recibe el dinero). Si por alguna razón se desconfía de la capacidad de alguna de las personas en cumplir cabalmente con su compromiso, entonces no le entregas el dinero, pierde el valor y se cae el sistema.

Algo parecido sucede en el comercio internacional. El respaldo del dinero es la confianza que se tenga en la capacidad de la sociedad que lo emite en cumplir con sus compromisos. Si se desconfía de la capacidad (futura) del país emisor de una moneda de oro o plata, de billetes, cheques o de dinero, todo el mundo quiere deshacerse rápidamente de esos instrumentos antes de que sea demasiado tarde, y por lo tanto, pierden valor. Al fin y al cabo, todo es cuestión de confianza, por lo que el hecho de que nuestros billetes simplemente tengan un respaldo intangible, de valor solo por la autoridad legal que le otorga una sociedad para dichos fines, no es algo que nos debería aterrar, preocupar, o sorprender. Véase ¿Qué pasaría si China dejara de prestarle a EUA?

 

Los Bancos

Un banco es una institución que toma el dinero de una persona para prestárselo a otra. Cobra una comisión producto de la diferencia del interés de los préstamos y del de los depósitos. Si los depositantes acuden todos al mismo tiempo a retirar su dinero, el banco no les puede pagar, porque los individuos que se comprometieron a pagar el préstamo o no cumplieron o no era el tiempo acordado todavía. Esto es lo que se llama pánico bancario.

Para entender bien por qué pasa esto, veamos rápidamente qué es lo que realmente pasa con el dinero de los depositantes en un banco y por qué los economistas dicen que los bancos “crean dinero” (este es otro de los supuestos de los economistas que solo llevan a la confusión)

En la economía existen muchos bancos, no solo uno. Si yo voy a un banco y deposito dinero, la mayor parte de este dinero será prestado a otro individuo que lo va a gastar también y quienes reciban este dinero producto de este último gasto, pueden gastarlo o depositarlo también en un banco (porque la teoría dice que los individuos se quedan con muy poco efectivo, lo llevan a su banco) por todo lo cual el dinero siempre anda circulando en el sistema bancario. La gente nunca se queda con el efectivo y las monedas en una bóveda como hacía Tío Rico con sus ahorros, pues el dinero va perdiendo valor debido al crecimiento económico y la inflación. Al depositarlo en un banco o cualquier entidad financiera, buscan por lo menos cubrirse de la inflación.

Un banco solo presta lo que el depositante le entrega. La confusión con el asunto de la “creación del dinero” se da porque aunque el dinero se vaya moviendo de banco en banco, cada banco por donde haya pasado el dinero lo mantiene anotado en sus libros en forma de depósitos (como si lo tuviera). En realidad, el único dinero que crean los bancos es el que está en sus anotaciones. Son solo eso, anotaciones. Así que sería mejor decir y aclarar que: “los bancos crean dinero, pero no billetes.”

¿Es esto malo? ¿Significa esto que los bancos prestan lo que no tienen, pues porque el dinero que reciben de un depositante es en realidad producto de un préstamo de otro banco por lo que no podrían prestarlo de nuevo…? No. La función de los bancos es movilizar el dinero hacia quienes lo necesitan. El dinero siempre anda circulando. Cada banco solo presta en base a sus depósitos. Todo depende del compromiso de cada prestatario a producir o pagar lo comprometido en el tiempo acordado y de que cada uno de los depositantes estén seguros o CONFIEN en esto. Si todo el mundo fuera a sacar su dinero al mismo tiempo se cae todo, pero el caso es que esa situación nunca se da. Lo que le da tiempo a los billetes a que se sigan moviendo y a los prestatarios a cumplir con sus compromisos. Todo es cuestión de dinamismo.

La gran maniobrabilidad y ventaja de los bancos está en la gran cantidad de clientes que posee. El impago o moratoria de algunos puede ser cubierto con el pago de otros, por lo que se diversifica el riesgo, pero también el retiro imprevisto o aleatorio de cualquier cliente puede ser fácilmente cubierto de la misma forma, con lo que se le da flexibilidad al depositante.

Dado que la gente nunca mantiene mucho efectivo en sus bolsillos, sino que lo mantiene siempre circulando en los bancos, es improbable que los bancos no puedan hacer frente a los retiros de sus clientes, pues digamos que el dinero de un cliente depositante que no tiene un banco, pues lo tiene otro, y por ello los bancos se viven prestando entre sí. Esto es muy común. Y este hecho es otra de las grandes omisiones en la teoría Zeitgeist que hacen errados sus supuestos.

Se llaman préstamos interbancarios. Y estos fueron los que fallaron en esta última crisis, pues al quebrar Lehmman Brothers, debido a las subprimes, todos los bancos tenían miedo de prestarse los unos a otros, pues no sabían quién sería el próximo que caería y DESCONFIABAN mutuamente. Al dejar de prestarse entre sí, prácticamente se detuvieron los nuevos créditos al consumidor, todos se resguardaron de efectivo por su cuenta, las tasas de interés subieron a niveles récords y el sistema casi colapsa; pero el gobierno intervino, sacó todos los activos de hipotecas subprimes de los balances de todos los bancos y retornó la confianza.

 

Prestar y tomar prestado: No hay escape

Lo que Aristóteles y muchos otros nunca comprendieron es que el dinero (y los bancos) simplemente son INSTRUMENTOS que permiten manejar eficientemente los COMPROMISOS; y que en esto último es que se basa el funcionamiento de cuaquier sociedad; por lo que en realidad sería contranatura el intentar restringir o el simplemente analizar el intercambio comercial en base a tangibilidades.

Billetes, monedas, prestamos; los tres son instrumentos de intercambio de bienes y servicios. Los tres son dinero. En un banco un cliente se compromete a intercambiar determinada cantidad de bienes y servicios con otro cliente dentro de un lapso de tiempo de igual forma que cuando se le entrega un billete a alguien.

Para que las empresas grandes y pequeñas se puedan expandir el crédito es fundamental. También para adquirir una casa, carro o laptop. Es sumamente útil para enfrentar imprevistos, líos o apuros y hasta para reestructurar o reequilibrar nuestras finanzas personales. Todo en el mundo de hoy es movido por el crédito. Es como el pan diario de cada día, sin él la vida sería muy precaria; y como vimos, poseer un billete es en sí mismo una deuda que contrajeron otros con nosotros mismos. Por lo que prestar y tomar prestado no hay que verlo como algo malo. Siempre y cuando sea para cosas necesarias y/o productivas, y que estemos bien conscientes de nuestras destrezas y desenvolvimientos adecuados para asumir los compromisos.