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¿Son la pobreza y la explotación inherentes al capitalismo?

El sistema capitalista no impide el progreso de nadie. No debe verse el progreso de un individuo o colectivo como si fuera a costa de la pauperación de otro individuo o colectivo, así como tampoco debe verse el problema de la pobreza como un problema eminentemente de “distribución”. Pudiéramos pensar que para el capitalista es moralmente aceptable y hasta le conviene que África o la mitad de R.D sean pobres. Surge de forma natural y común en las personas el ver el mercado como un juego de suma cero, es decir, que lo que gana uno, es porque lo pierde otro. Pero esto no es del todo cierto.

Primero veámoslo a nivel individual y luego a nivel colectivo.

En realidad, a los capitalistas (empresarios) les conviene tener empleados más preparados y capaces de producir más y mejores bienes y servicios (y por consiguiente con un salario más alto) y pagando un salario más alto logran así al mismo tiempo más consumo de bienes y servicios de parte de estos mismos y elevando así el beneficio de todos. El capitalismo permite la desigualdad social, pero eleva el bienestar de todos.

Para entenderlo mejor veamos el siguiente ejemplo:

Cada día, Juan produce 3 plátanos y consume 2. Pedro produce 3 huevos y consume 2. Juan decide intercambiar su excedente de plátanos por un huevo de Pedro. Y así Juan cena 2 plátanos con un huevo y Pedro 2 huevos con un plátano. De repente, Juan logra aumentar su producción de plátanos a 4, pero como ya está satisfecho de plátanos entonces convendría intercambiarlo con Pedro por un huevo. Para ello, Pedro necesitaría aumentar su producción de huevos. Pedro logra aumentar su producción de huevos a 4, pero como ya está satisfecho de huevos, intercambia sus dos huevos por dos plátanos de Juan. Ahora ambos cenan dos plátanos con dos huevos,aumentando tanto su producción como su consumo.

Si no hubiese sido por los conocimientos de ambos para cultivar plátanos o producir huevos, el intercambio jamás se hubiera dado, y si no hubiera sido por las mejoradas destrezas de ambos en conseguir aumentar sus producciones, el aumento de bienestar jamás se hubiera dado.

Si a este mercado ingresara un nuevo individuo capacitado de producir jugo de naranja, entonces Pedro y Juan podrán beber jugo de naranja también y mientras más plátanos pueda producir Juan en su terreno y más huevos pueda producir Pedro en su gallinero; pues todos consumirán más huevos, plátanos y jugos aumentando el bienestar de todos. Por lo que a los capitalistas Juan y Pedro sí les conviene que hayan más individuos con más conocimientos, educación, preparación y habilidades para poder producir más y por lo tanto consumir más.

La riqueza (consumo) depende de nuestra producción. En la medida en que todos y cada uno aumenten sus capacidades de producir (para después intercambiar) bienes y servicios, pues en esa misma medida aumentará la riqueza de todos y cada uno.

 

El capitalismo no agota los recursos de la tierra, y a pesar del crecimiento de la población y de la supuesta escasez o restricción de recursos, la historia ha demostrado que el mercado siempre está en constante crecimiento, incluso más rápido que el crecimiento de la población. Es decir, que cada vez hay más bienes y servicios disponibles para intercambiar entre todos (aumentando el bienestar de todos). Y por esto es que no debe verse el aumento de la riqueza de un individuo o colectivo solo a través del ojo de una pauperación de otro individuo o colectivo, pues el tamaño del pastel a dividir es cada vez más grande, haciendo que los pedazos a repartir (aunque desiguales) sean cada vez más grandes para todos.

La teoría económica actual de la sostenibilidad de recursos contradice la de Malthus:

“Mientras más individuos capacitados existan en una economía, habrán más personas ingeniosas de elaborar nuevos y más eficientes procesos de producción”. La teoría se ha cumplido hasta ahora y hasta aquellos recursos que se creían muy limitados no se han agotado y el consumo de estos tampoco ha disminuido, sino que ha aumentado. A finales de los 70 se creía que el petróleo no existiría para el año 2000. Pero cada vez se siguen encontrando nuevos yacimientos de petróleo y nuevas formas de obtención, y las subidas de precios incentivan esas cosas. Ahora se extrae petróleo a miles de metros de profundidad marina y hasta se extrae de las rocas (del cual se cree existe la misma cantidad que en estado normal). Además se encuentran también nuevas formas de energía que sustituyen al petróleo. La misma historia ha sucedido con muchos metales.

Durante 200 años se ha cumplido la teoría.

Hace tan solo 200 años (cuando nació el capitalismo) había mil millones de habitantes en nuestro planeta, y el 99 % de la población solo tenía lo que necesitaba para subsistir, y se planteaba que el crecimiento de la población era insostenible bajo cualquier sistema económico. Ahora hay 7 mil millones y al menos la mitad tiene cosas más allá de lo mínimo necesario para sobrevivir. Los pobres tienen ahora televisión por cable (por antena de windtelecom o por satélite de Claro), tienen lavadoras, celulares, motores y hasta es posible ya también que una familia de clase baja pueda comprarse una desktop usada (pero aun así muy eficientes) a 4 o 5 mil pesos con monitor, teclado, financiamiento y todo o sino van a un cybercafé a 15 pesos la media hora.

También en el sector alimenticio, gracias a las nuevas maquinarias, las técnicas mejoradas y la introducción de nuevas variedades de cultivos de alto rendimiento; la producción agrícola se multiplicó exponencialmente durante los años 70 en la llamada “revolución verde”.

El caso es que en el mundo siempre existirán recursos más que suficientes para todos, y de forma tal que todos puedan alcanzar un alto grado de bienestar incluso con la existencia de acumulación de riquezas; pero sucede que muchos individuos o colectivos no saben cómo obtenerlos y aprovecharlos de la mejor manera.

 

África es muy rica en recursos, pero debido a una inmensa diversidad de etnias y lenguas (más de 800 lenguas), tienen una base política y social bastante inmadura e inestable, lo que les impide aprovecharlos. Como vimos en el ejemplo de Juan y Pedro, un aumento en el consumo tan solo puede darse debido a un aumento en la producción, por lo que al mundo capitalista no le perjudicaría que Africa sea rica (o que incremente su consumo). Si de repente el continente africano se organizara y tomara vastas extensiones de tierras (donde antes no se cultivaba nada) y las destinara a la producción de jugos de naranja para el mercado global, aumentaría la competencia y se reduciría el precio, por lo que aumentaría el consumo global de jugos de naranjas (aumentando el bienestar) y se reduciría la acumulación global de riquezas por parte de los productores de naranja (disminuyendo la desigualdad).

En 1990 las calles chinas estaban llenas de bicicletas y en los campos la gente andaba en burros. Hoy no se ven ni burros ni bicicletas por ningún lado. Ahora cientos de millones de chinos han comprado su propio auto y el resto utiliza el transporte público. El rápido y enorme aumento de la riqueza de los chinos para nada ha impedido el progreso del resto de los países ni mucho menos deteriorado sus niveles de vida. De hecho, en todo el mundo, lo que es la pobreza extrema se redujo a la mitad desde el 36 % en 1990 hasta el 18 % en 2010, 5 años antes de lo estipulado en las metas del milenio. Disminuyó en todas las regiones del mundo. The Millennium Development Goals Report

La pobreza de Africa no es una consecuencia del sistema económico capitalista mundial (sin apellidos de vertientes). Es un problema en los africanos mismos. El simple hecho de que más de las mitad de los africanos sean analfabetos es una muestra indudable de la incapacidad más allá de cualquier sistema económico.  El hecho de que ellos no puedan formar suficientes profesionales, médicos, ingenieros y técnicos nada tiene que ver con el sistema capitalista.  Se podrá cambiar al sistema económico, pero igual seguirá su deficiencia en la organización social, política y administrativa que les impide crear riquezas por ellos mismos.

El hecho de que la mitad de RD sea pobre es debido a que esos individuos tienen un deficiente sistema educativo y/o estructura familiar, en donde se les dificulta y no se promueve el cumplimiento de objetivos, y la consecuente creación de riquezas por parte de ellos mismos; por ejemplo, familias pobres con 4 y 5 hijos, madres muy jóvenes, inmaduras, sin preparación mínima y sin estabilidad laboral. Pero también se muestra un bajo rendimiento por parte de nuestros empresarios y clase media, al no ser capaces de crear riquezas aún mayores que puedan hacer más dinámica a la economía y elevando así el nivel de vida de todos. A mayor instancia, todo sería consecuencia, al igual que Africa, de una deficiencia organizacional de la sociedad en conjunto.

 

Los países nórdicos son capitalistas, sin embargo, tienen un bienestar muy alto, y desigualdad social y delincuencia muy bajas. Además, son altamente competitivos en el mercado global. Nokia, Sony-Ericsson, Volvo, Ikea, son algunos ejemplos. Están siempre entre los primeros en los rankings del Foro Mundial sobre competitividad. Son sociedades de una gran organización y cohesión social, donde se han aplicado políticas públicas muy avanzadas.

Pero también existen países asiáticos muy destacables, como Corea del Sur y Taiwán, quienes también gozan de una alta igualdad social- Indice Gini– y son altamente competitivos: Samsung, LG, Hyundai, Via Technologies, Acer y Asus.

Está claro que el sistema económico no es la clave del éxito de una sociedad, como lo han querido hacer ver los llamados “socialistas del siglo XXI” y su “socialismo o muerte” pero tampoco lo es el “anti-imperialismo”. Esas no son más que solo excusas para justificar sus propios fracasos. Los asiáticos nunca hablaron de revolución ni criticaron al imperio, sino que le hicieron competencia comercial al mismo imperio y se desarrollaron y nos superaron en menos de 50 años; y encima de todo eso, Surcorea, Taiwán y Japón tienen más igualdad social que cualquier país de Latinoamérica. Las sociedades avanzan en la medida de que entre todas sus clases sociales se armonicen y adquieran conciencia, visión, entendimiento, compromiso y sacrificio mutuo. Ahí está el reto por delante de nuestras sociedades subdesarrolladas.

 

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Por qué creo en el capitalismo y que EUA es el mejor país del mundo por mucho

En 1977, tres emprendedores fanáticos de la electrónica quienes anteriormente vendían “computadoras personales” a otros amigos de iguales gustos, y de muy alto poder adquisitivo, estaban por materializar su primer pedido de computadoras a una tienda. Pero uno de ellos, Ronald Wayne, a último momento decidió retirarse del negocio y vendió sus acciones a sus otros dos compañeros por 800 dólares. Se retiró pues la probabilidad de que no pudieran cumplir con lo prometido era muy alta, y creyó que si fracasaban, el peso de las deudas iban a caer sobre el. Esa misma persona fue la que diseñó el primer logo de la empresa, en la que se mostraba a Newton debajo de un árbol de manzanas (la manzana que le dio a Newton la idea de la gravedad). La empresa era Apple Computers. Seis años más tarde, esas acciones que Wayne había vendido habrían estado valoradas en miles de millones de dólares. Cuando le cuestionaron al respecto, respondió: “Fue la mejor decisión que pude haber tomado dada las condiciones que habían en aquel momento”.

En las economías capitalistas los individuos deciden sus montos de inversión, sus niveles de riesgos, establecen sus propias valoraciones o potencial del bien o servicio; que pueden llevar a una gran innovación y éxito, o al simple fracaso.

Las primeras computadoras fabricadas por Wozniack y Jobs las vendían a 666 dólares (2500 dólares de hoy). Las muy famosas Apple II, dependiendo de la capacidad, tenían un valor de entre 1200 y 2600 dólares cada una, equivalentes a 2724 y 5900 dólares de hoy respectivamente.

Notamos aquí algo muy común en el sector tecnológico; que se da una especie de redistribución de las riquezas desde los más ricos a los más pobres, pues con el tiempo y el continuo desarrollo e inversión en un producto tecnológico, este se hace más barato y popular. Hoy día, se puede comprar una cómoda y pequeña computadora portátil “Netbook”, de muy buena capacidad, a tan solo 330 dólares.

Apple Computers ganó miles de millones de dólares con su Apple II en los ochentas, pero no se detuvieron ahí. Siguieron invirtiendo en tecnología y arriesgándose. Tal fue así que, se gastaron y se perdieron otros muchos millones en su Apple Linda, computadora que poseía un software de interfaz gráfica, pues Jobs creía que las computadoras en el futuro iban a ser más baratas y se iban a masificar (a diferencia de lo que creía la mayoría en su época, que creían se volverían solo más caras) y por eso creía que las computadoras debían tener un ambiente agradable y amigable para el usuario y que no sea solo para personas expertas en computadoras. La idea era muy arriesgada y adelantada para la época. La computadora no les gustó a muchos fanáticos de computadoras pues les parecía era un juguete y además su costo era demasiado alto, por lo que fue un fracaso comercial. Aún así, Jobs seguía insistiendo en promover este tipo de computadoras y lanzaron la Apple Macintosh, la cual era más barata y poseía un Mouse, y aunque se vendió bien al principio luego de una gran campaña publicitaria, las ventas terminaron cayendo, y por eso y otras desaveniencias relacionadas, Jobs fue expulsado de la gerencia de la misma compañía que el mismo había fundado, pues los accionistas habían tomado control de esta. Al final, Jobs decide abandonar la compañía. Sin embargo, Bill Gates, también vio el futuro en la interfaz gráfica, copió la idea y así nació el Windows. Una idea que no fue bien vista al principio, al final, prevaleció.

Apple también perdió muchísimo con su Macintosh Portable, pero luego aprendería de sus errores técnicos y comerciales y volvería a ganar en otro intento con su Powerbook, de menor peso, y con una batería menos potente pero más barata y liviana. También experimentaron con el Newton, la primera computadora de bolsillo, que fue otro fracaso comercial, pero que allanó el camino a las Palms, Blackberries, a los IPhones y IPads.

Jobs regresó a tomar las riendas de Apple Computers en 1997, estando esta en su peor momento. En aquel entonces, Carlos Slim, (hoy día el hombre más rico del mundo) compró acciones de la compañía a tan solo 17 dólares cada una. Tan solo tres años después, luego del éxito que tuvieron con las iMacs, las acciones se cotizaban por encima de los 100 dólares. Jobs y su compañía seguirían innovando durante la próxima década, convirtiéndose en una marca líder y baluarte del vanguardismo, cotizándose actualmente por encima de los 350 dólares la acción.

La acumulación de grandes capitales permite enormes y arriesgadas inversiones en proyectos.

Otro buen ejemplo es Motorola, una antigua compañía norteamericana (no, no es china ni japonesa) fabricante de semiconductores, transistores, radios y televisores. Decidieron emprender un proyecto multimillonario para desarrollar teléfonos inalámbricos, dirigidos especialmente a una clase social de muy alto poder adquisitivo: los ejecutivos de corporaciones con sus apretadas agendas, para que pudieran llamar con comodidad desde sus limosinas o cualquier lugar, a cualquier numero de la red telefónica, y así los promovían en sus primeros anuncios comerciales. Para ello tuvieron que desarrollar una compleja red y sistema de antenas por la ciudad de Chicago. El resultado fue el primer celular comercial de la historia, el Dynatac8000x a 3,995 dólares la unidad (8,724 dólares de hoy). Era un emprendimiento costosísimo, y luego había que ver si realmente el producto iba a gustar al sector a que se dirigía y si estaban dispuestos a pagar el precio tan alto.

En un mundo no-capitalista no hay cabida para aventuras como estas. El capitalista es el que el invierte el dinero para ganar mucho, tomando el riesgo de perderlo todo. En cambio, el dinero comunitario no puede invertirse en algo así.

Toda la tecnología que poseemos actualmente se la debemos al capitalismo. Pues los emprendimientos tecnológicos son sumamente riesgosos. Invertir una cantidad de dinero en un proyecto nuevo, costoso y arriesgado solo es posible en un mundo capitalista. El socialismo no permite aventurar millones en un proyecto de futuro incierto y mucho menos si es para “extravaganzas”,”lucro” o “necesidades creadas”.

Hoy día, tanto los celulares como las computadoras tienen un precio ínfimo relativo y son asequibles para todos, pero ni siquiera hubieran existido de no ser por una clase social acumuladora de grandes capitales.

Corrían los años 1940s, Frederick Terman, profesor de la Universidad de Stanford, al darse cuenta del vastísimo territorio que tenía la universidad sin utilizar, tuvo la idea de construir allí edificios que alojaran pequeñas empresas de alta tecnología en nuevos proyectos. La universidad les facilitaría las instalaciones y les otorgaría préstamos de alto riesgo (a una empresa tecnológica se le dificulta ir a un banco a pedir un préstamo para sus proyectos, pues son muy riesgosos). Con el tiempo aquel lugar se fue llenando de muchas compañías pequeñas y nuevas y el lugar creció y pasó a llamarse Silicon Valley.

Fue allí donde el matrimonio de Leonard Bosack y Sandra Lerner, egresados de Stanford, fundaron Cisco Systems, quienes desarrollaron las redes inalámbricas WIFI, entre otras muchas cosas. Los también egresados de la misma universidad, William Hewlett y David Packard, fundaron Hewlett Packard (HP) en el mismo sitio. El lugar además es sede de los principales gigantes de la industria tecnológica como Intel, AMD, Adobe Systems, Ebay, Electronic Arts, Oracle…. Silicon Valley es hoy día el mayor centro de innovación tecnológica de todo el mundo.

Estados Unidos es el país de mayor innovación tecnológica del mundo y siempre ha estado y está a la vanguardia. Fue allá donde Henry Ford, después de haber caído en bancarrota, pudo finalmente masificar el automóvil con el modelo T, y Boeing masificó y abarató los viajes comerciales; fue en EUA donde nació la Internet y la WEB. Fue en EUA donde se inventó la calculadora electrónica (que después los japoneses copiaron) y fue en EUA donde surgió la primera consola de videojuegos: el Atari (Jobs y Wayne eran empleados de Atari y allí se conocieron).

Todo nuestro mundo moderno está dominado por innovaciones norteamericanas: Facebook, Ebay, Paypal, Google, Youtube, Hotmail… todas surgieron en Estado Unidos, y sus fundadores no fueron imperialistas ni petroleros ni oligarcas. Fueron personas simplemente muy emprendedoras, acertivas y competitivas. Eran de clase corriente, impulsados por el incentivo del beneficio y por los enormes capitales (de riesgo) que poseen y acumulan sus connacionales.

Facebook fue fundado por Mark Zuckerberg, un joven estudiante de Harvard, quien abandonó sus estudios para trasladarse a California a crear su empresa, donde conoció a Peter Thiel, aventurero capitalista salvaje y gestor de un fondo de capitales de riesgo, quien fue su ángel inversor, entregándole un cheque de medio millón de dólares y así pudo despegar.

El capitalismo es el mejor sistema, debido a toda la innovación que permite. Si una empresa tiene éxito será penalizada con impuestos. Si fracasa, prácticamente asumirá todos los costos… excepto claro está si es un banco, pues aquí se encuentra invertido capital de todos los sectores. Durante los noventas se desregularizaron los bancos y a éstos se les permitieron tomar grandes riesgos casi como si fueran una empresa normal, pero si un banco grande o los bancos caen, arrastran consigo a todos los sectores de la economía, provocando una depresión económica como la de los años treinta; pero muy diferente de la recesión provocada por la explosión de la burbuja de las compañías tecnológicas en 2001, que mucha gente ni la sintió y fue la más breve de la historia de EUA. La lección está aprendida.

A diferencia de los años 30, en la actual crisis los bancos fueron rescatados y estamos muy lejos de la gran depresión. El desempleo en EUA es de apenas un 10 por ciento contrario al 25 por ciento de los años 30, por lo que el capitalismo no ha muerto ni está en el ocaso. Los teóricos tienen 200 años prediciendo la caída del capitalismo (parecen fundamentalistas religiosos) pero éste nunca cae y siempre se recupera de todas sus crisis. Se recuperó de la de los años 30 (y eso que en aquella época el comunismo era muy popular) por lo que no es razonable pensar que no lo hará ahora.

Quien dice que los americanos han perdido competitividad y que están en el ocaso están ciegos. Por todos lados se venden masivamente sus productos. Apple Computers vive su mejor momento con sus IPads, IPhones y MacBooks, y Dell Computers y HP lideran el mercado. La gran competencia entre ellas mismas las presiona y las hace aumentar sus rendimientos cada vez más (esa es otra de las ventajas del capitalismo).

Realmente los fundamentos de la economía americana son muy sólidos, y realmente son la sociedad más competitiva del mundo. Estado Unidos es el que más gasta del mundo entero en universidades con relación a su PIB y el gobierno subsidia a algunas de las más caras, como la UCLA. De hecho, de las 10 mejores universidades del mundo, 8 son estadounidenses. Y aunque los ciudadanos de ese país son ignorantes, pues no saben nada de cultura general ni de otros países, son gente muy trabajadora y muy receptiva (respecto a los europeos), y más importante aún, son gente de una gran creatividad.

¿Cómo progresaría la tecnología bajo un mundo no capitalista? Pues nada más hay que irse a la década de los ochenta y comparar a la URSS y a los EUA. Mientras en EUA se desarrollaba todo tipo de nuevas tecnologías, la URSS se quedaba muy atrás. En EUA se desarrollaban microchips, celulares, videojuegos; las escuelas adquirían computadoras Apple II y los estudiantes utilizaban calculadoras Casio; mientras en la URSS no había nada de eso, y los estudiantes utilizaban maquinas toscas y del tamaño de la butaca para hacer simples cálculos matemáticos. La URSS era primitiva al lado de EUA.

Es que la búsqueda de beneficios es lo que lleva a los individuos y colectivos a una constante innovación. Uno puede tener una muy buena idea, y aún así no materializarla ni desarrollarla si no hay un incentivo de beneficio. El incentivo de un gran beneficio es lo que te impulsa a asumir todos los riesgos y sacrificios que conllevaría el proyecto. Steve Wozniack construyó su primera computadora fue por hobbie y para el mismo. Tenía una muy buena idea, o mejor dicho, un muy buen producto. Pero fue Steve Jobs, en su deseo por conseguir beneficios, quien tomó ese producto, le vio el potencial y desarrollaron el proyecto. Pero si hubiera sido solo por la buena voluntad de Wozniack, a nada se hubiera llegado, la idea de Wozniack nunca se hubiera desarrollado.

El interés es lo que mueve al mundo, no el amor. El amor poco ha hecho por el mundo. Es el interés el que ha movido montañas, literalmente. Decía Adam Smith: “El egoísmo (interés) del panadero y no su benevolencia, es lo que nos lleva el pan a la mesa cada día”. No se puede negar la naturaleza del hombre, ni intentar cambiarla forzadamente. Se podrá cambiar al sistema económico, pero el hombre seguirá siempre siendo el mismo.

¿Es posible la creación de una sociedad basada totalmente en los valores de la solidaridad, igualdad y fraternidad, y donde los individuos no necesiten de incentivos de beneficios para lograr innovaciones y constantes superaciones de objetivos? Todo lo que el hombre pueda imaginarse es posible, y más aún cuando lo único que lo detiene es el hombre mismo. Sin embargo, ya que hablaríamos de cambiar la naturaleza misma del ser humano, eso solo podría lograrse mediante un proceso muy largo e implícito (natural, espontáneo, sin forzar) de miles a quizá millones de años, en mi opinión; cuando evolucionemos a otra especie.