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Los culpables de la crisis, algunos relatos interesantes

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Durante la inauguración de un nuevo edificio en la prestigiosa universidad London School of Economics, la reina Isabel II preguntó enojada y decepcionadamente a los prestigiosos economistas allí presentes: -“¿Cómo fue posible que los expertos en economía no previeran la crisis? ¿Por qué nadie predijo el descenso?

Un artículo muy revelador y bastante profético del N.Y Times del 30 de septiembre de 1999 decía lo siguiente:

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Fannie Mae, the nation’s biggest underwriter of home mortgages, has been under increasing pressure from the Clinton Administration to expand mortgage loans among low and moderate income people.

In a move that could help increase home ownership rates among minorities and low-income consumers, the Fannie Mae Corporation is easing the credit requirements on loans that it will purchase from banks and other lenders.

[…]

In moving, even tentatively, into this new area of lending, Fannie Mae is taking on significantly more risk, which may not pose any difficulties during flush economic times. But the government-subsidized corporation may run into trouble in an economic downturn, prompting a government rescue similar to that of the savings and loan industry in the 1980’s.

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“If they fail, the government will have to step up and bail them out the way it stepped up and bailed out the thrift industry.” said Peter Wallison a resident fellow at the American Enterprise Institute.

In July, the Department of Housing and Urban Development proposed that by the year 2001, 50 percent of Fannie Mae’s and Freddie Mac’s portfolio be made up of loans to low and moderate-income borrowers. Last year, 44 percent of the loans Fannie Mae purchased were from these groups.

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En ese mismo año, el gobierno de Bill Clinton, y con el apoyo de influyentes economistas como Lawrence Summers y Alan Greenspan, aprobó la Gramm–Leach–Bliley Act que permitió la fusión entre bancos comerciales y bancos de inversión, lo que propulsó una compleja y diversa innovación financiera que permitió el boom de las subprimes más allá de las mismas Fannie Mae and Freddie Mac. Básicamente, los bancos vendían en el mercado de derivados en paquetes préstamos prime y subprimes combinados a inversores y así se deshacían de buena parte de los riesgos, y con el dinero de la venta separaban beneficios y continuaban creando más y más prestamos sin límites.

Sobre Alan Greenspan, la culpa recae muy especialmente.

Greenspan fue presidente de la FED desde 1987 a 2006. Durante su mandato el país vivió su mayor auge económico con más de 10 años de crecimiento ininterrumpido; algo que nunca antes se había visto en la historia de ese país. Cuando finalmente llegó una recesión en 2001, Greenspan, para montar a la economia en un cohete, y temiendo una “década perdida” como en Japón debido a la deflación, bajó las tasas de interés a niveles extraordinarios por varios años y lo que permitió a su vez el boom inmobiliario y el boom de las subprimes.

Las hipotecas subprimes son de alto riesgo, y el banquero compensa su riesgo estableciendo altas tasas, pero en aquella época todas las tasas estaban abajo y naturalmente las subprimes también, lo que hizo bastante atractiva esa idea a millones de personas. Pero el problema no fueron solo las subprimes.

El razonamiento y creencia bastante aceptada en aquella época era que los precios de las casas nunca bajaban, sino que solo subían. Es decir, nunca perdían valor como los demás bienes. Se decía que la inversión en una casa tenía la mejor relación riesgo-beneficio.

Los prestatarios veían su propia casa en la que vivían como una inversión. Es decir, gasto mis ahorros y tomo prestado hoy a bajas tasas para comprar una vivienda bien costosa y amplia, pero para mañana o en cualquier momento venderla a un precio más alto. Era una apuesta segura. Si solo pocas personas hubieran pensado de esa forma, no hubiera habido problema alguno. El problema fue que todo el mundo estaba pensando y haciendo lo mismo. No solo con su casa, sino que también compraban casas donde no vivían para alquilarlas y en el futuro venderlas a un precio más alto (especulando sobre sus precios).

El banquero por su parte, siguiendo el mismo razonamiento, realmente no se preocupaba mucho si el prestatario podía sostener o no esa deuda. Si el prestatario no podía pagar la casa, pues simplemente el banco se la ejecutaba y por eso otorgaban a diestra y siniestra prestamos subprime.

Un estudio del año 2005 señalaba que para aquel año el 40 % de la totalidad de viviendas adquiridas por los prestatarios no perseguía cubrir la necesidad de tener techo propio, sino más bien como una inversión o como una segunda vivienda con fines diferentes. El estallido de la burbuja inmobiliaria era inevitable. Cuando esta estalló, los bancos entonces no podían vender las casas o tardaban mucho tiempo en venderlas en caso de impagos y si las vendían era a un precio muy por debajo del monto que prestaron, y los prestatarios luego de perder su casa ya no tenían ningún o poco incentivo para seguir pagando lo adeudado (la diferencia entre el precio al que se remató su casa y lo prestado por el banco).

PERO LA CULPA DE GREENSPAN NO SE LIMITA SOLO A ESOS FENOMENOS.

El libro “Los bancos, ¿culpables del crash 2007-2008? de José Adalberto Arias dice lo siguiente:

“Greenspan fue siempre un abanderado de que las regulaciones y el estado mantuvieran sus manos fuera de la economía, argumentando en todo momento que muchas transacciones financieras no requerían de regulación alguna. Jugó un papel estelar para que se aprobara la Gramm–Leach–Bliley Act.

[…]

Entre sus planteamientos Greenspan expresaba que los compradores de productos financieros, aun los más complicados, regularían Wall Street; planteó que los riesgos de los mercados financieros, incluyendo los derivados, estaban siendo regulados por partes privadas y –resumió diciendo- que no existía nada en la regulación federal que la hiciera superior a la regulación del mercado.

[…]

Luego de la caída del gigante Long Term Capital Management, un fondo de cobertura que mantenía como socios a dos ganadores del permio Nobel de economía y que participaba activamente en los mercados de derivados, surgió un movimiento encabezado por Brooksley Born, a la sazón directora de la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos (CFTC), apoyado por el multimillonario y financista Warren Buffet, y otros estudiosos, basado en la regulación de ese organismo. Dicho movimiento propuso un proyecto procurando proteger a los inversores frente a posibles incumplimientos de pago de bonos, lo que implicaba requisitos de capital mínimo para las empresas de Wall Street que se dedicaban a la permuta por incumplimiento de crédito, lo que los obligaría a revelar más informaciones sobre su manejo. En su firme oposición a todo tipo de regulación, Greenspan se limitó a decirle a Brooksley que ella “no sabía lo que estaba haciendo y que provocaría una crisis financiera”

El señor Greenspan no se conformó en expresar su inconformidad a la señora Brooksley, sino que a finales del año 1999 logró que el congreso de EUA prohibiera por ley que la CFTC regulara las permutas de cobertura por incumplimiento en el crédito y otros derivados. Todo una burla para los apologistas de un sistema regulatorio, de normas y legislaciones. El Sr. Greenspan nunca entendió que el mercado pudiese fracasar.

[…]

Las posiciones por el otrora Presidente de la FED eran de tal magnitud que en un testimonio que ofreciera en 1999 al Comité bancario del Senado, precisó que en vez de adoptar medidas para las consecuencias que se derivan de la burbuja especulativa, la FED debería orientar sus políticas a mitigar las consecuencias que se derivaran de la burbuja y prepararse para facilitar el paso a la siguiente expansión.

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Nota mía: Es extraordinario que Greenspan haya llegado a decir tal cosa. Se supone que los bancos centrales existen para asegurarse de moderar los ciclos de las economías capitalistas, para que no haya grandes excesos de producción (burbujas) que puedan llevar de grandes períodos de crecimiento económico a grandes recesiones donde se destruya todo lo ganado. Gracias a esa política monetaria las burbujas hoy día se aíslan a uno que otro sector específico del mercado.

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Y sigue diciendo el autor:

Los elogios a la persona y a las políticas de medidas de política económica y monetaria fueron la norma en el momento en que dejó el cargo. Se le definía como un mesías, el oráculo, el miembro de más edad en el grupo de personas llamado a salvar la sociedad, el financista más importante del planeta, que el congreso de EUA, el país y toda la humanidad en su conjunto estaban en deuda con el. No faltó una sola frase célebre a favor del economista triunfante, el omnisciente, el hombre de las dos décadas, el gran maestro y quizá el gobernador de un banco central más importante en toda la historia de la humanidad.

——

Durante una interpelación que le hicieron a Greenspan en el congreso en octubre de 2008 le preguntaron: “¿se equivocó?,” en parte, repuso Greenspan, y agregó – cometí un error al suponer que los intereses propios de las organizaciones, en concreto los bancos y otros, eran tan grande que serían sobradamente capaces de proteger a sus accionistas y su capital en las empresas.”

En las economías capitalistas los individuos deciden sus montos de inversión, sus niveles de riesgos, establecen sus propias valoraciones o potencial del bien o servicio; que pueden llevar a una gran innovación y éxito o al simple fracaso. Si tiene éxito será penalizado con impuestos. Si fracasa, prácticamente asumirá todos los costos… excepto claro está si es un banco, pues aquí se encuentra invertido capital de todos los sectores. Durante los ochenta y noventa se desregularizaron los bancos y a estos se les permitió tomar grandes riesgos casi como si fueran una empresa normal. Pero si un banco grande o los bancos caen, arrastran consigo a todos los sectores de la economía, provocando una depresión económica como la de los años treinta; pero muy diferente de la recesión provocada por las compañías tecnológicas en 2001, que mucha gente ni la sintió y fue la más breve de la historia de EUA.

Lo que Greenspan (y entre otros economistas por supuesto) no entendieron y no pudieron diferenciar es que un banco no se puede ver como una empresa normal. A los bancos se les dejó sin ley, y por supuesto, estos son capitalistas y naturalmente en su afán de búsqueda de beneficios, corrieron grandes riesgos y fracasaron y se llevaron a todo el mundo con ellos.

 

¿Cómo fue que tantos economistas y legisladores pudieron faltar tanto al sentido común?

La falta de sentido común y buen juicio es de hecho, algo bastante común y natural entre los seres humanos.

Ahora bien, el Informe de la Comisión de Investigación de la Crisis Financiera, creada por el congreso para investigar las causas de la crisis inmobiliaria-financiera, puede explicar al menos en buena parte el vuelo del sentido común. Dice: “La propia industria financiera desempeño un papel clave en el debilitamiento de las restricciones regulatorias sobre instituciones, mercados y productos. No sorprendió a la comisión el que una industria de tal riqueza y poder ejerciera presión sobre los encargados de formular políticas y reguladores. De 1999 a 2000, el sector financiero gastó 2,700 millones de dólares en gastos reportados de cabildeo federal; individuos y comités de acción política del sector sacaron más de 1,000 millones de dólares en contribuciones de campaña.”

 

Referencias:

“Los bancos, ¿culpables del crash 2007-2008?” José Adalberto Arias. Relato reina Isabel II página 98, estudio uso de viviendas en 2005 página 81, extractos sobre la culpabilidad de Greenspan páginas 102-104, interpelación a Greenspan en el congreso página 96, extracto de la Comisión de Investigación de la Crisis Financiera página 179.

Artículo New York Times: http://www.nytimes.com/1999/09/30/business/fannie-mae-eases-credit-to-aid-mortgage-lending.html?pagewanted=2&src=pm

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