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Decodificando el Mitzvah (las leyes mosaicas)

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Antes que nada, es importante aclarar que las leyes mosaicas ya no tienen validez. Con Jesús se inicia un nuevo pacto y trato entre Dios y los hombres. Jesús las contradice (Juan 8:1-11, Lucas 6:1-10, Mateo 19:3-12, Marcos 7:14-21), las simplifica (Marcos 12:28-34, Mateo 7:12), y finalmente, el mismo Dios mediante una visión le ordena a Pedro a caducarlas (Hechos 10;11).

Además de todo eso, en Mateo 22: 21 Jesús invalida la autoridad civil de los judíos y valida la de los romanos; al aprobar el pago de impuestos a estos últimos. En Mateo 5:38-39 invalida no solamente el código penal judío (basado en la ley del Talión) sino cualquier tipo de código penal, al exhortar a sus seguidores a no aplicar ni siquiera algún tipo de justicia retributiva. –El principio de justicia retributiva establece que la severidad del castigo debe ser razonable y proporcional a la gravedad de la infracción-. La ley del Talión (latín: lex talionis) era el principio de justicia retributiva utilizado en las sociedades antiguas, que establecía que el castigo debía ser idéntico o similar a la falta o crimen.

 

Si repasamos el Antiguo Testamento, en general no se presenta a la mujer en igualdad de dignidad frente al hombre, más bien es un objeto, claro que hubo algunas excepciones de mujeres de poder, influencia y dominio sobre los hombres, como Sara, la esposa de Abraham, Deborah, quien gobernó Israel durante 40 años, Esther, hebrea esposa del rey Asuero de Persia, y Judit, quien sedujo y engañó al general babilónico Holofernes.

La intención inicial de Dios fue que hombres y mujeres sean igualmente dignos, una sola carne, pero debido al pecado se perdió esa intención inicial, que luego Jesús rescata y rectifica. Ver tema: La mujer en el Antiguo y Nuevo Testamento, y su justo papel en la sociedad actual.

 

Las 613 leyes mosaicas regulaban cada aspecto de la vida y sociedad hebreas. Si les parecen que son demasiadas leyes, pues bien, el Código Civil Dominicano tiene 2280 leyes y el Código Penal 487, así que 613 en realidad no es mucho.

Entre esas 613 leyes hay 10 que son fundamentales y el resto son leyes menores. Sería algo así como la diferencia entre las leyes de la constitución y las que no están en ella, como el código civil y penal y las leyes adyacentes, que son modificadas y actualizadas por los legisladores constantemente y que corresponden a los detalles o especificaciones de las leyes de la constitución o que son derivadas o dependen de estas. Las 10 leyes fundamentales fueron entregadas por Dios a Moisés en dos tablas de piedra en el Monte Sinaí, pero al bajar Moisés del monte, el pueblo estaba adorando a un dios becerro, por eso Dios los castigó haciendo que vagaran en el desierto. El cristianismo hoy día considera esas 10 leyes como naturales y universales, que se pueden aplicar a todas las sociedades humanas y todos los tiempos. Jesús luego resumiría las 10 leyes en solo 2.

Las 603 leyes restantes estaban sujetas a la interpretación de los jueces y podían admitir todo tipo de excepciones y de circunstancias atenuantes (Deuteronomio 17:8-11).

Las leyes mosaicas estaban adaptadas a las circunstancias sociales del pueblo. Las sanciones a muerte eran muy frecuentes. Para los casos donde la ley sancionara con la muerte, se requería de al menos dos testigos (Deuteronomio 17:6). Si bien se pretendían mantener elevadas las normas morales, también había una razón práctica, y es que los hebreos eran un pueblo nómada en el desierto y vivían en campamentos no en ciudades, por lo que no tenían cárceles, ni podían sentenciar a uno a 10 años y a otro a 40; por eso muchas veces el castigo era mortal, pero además en otras muchas ocasiones también lo era severo (lapidación), pero incluso aunque vivieran en ciudades, para las sociedades antiguas era muy difícil sostener cárceles, por eso las leyes penales se basaban fundamentalmente en la Ley del Talión.

Hoy día en nuestro país, en los barrios, las turbas matan ladrones todas las semanas a base de palos, trompadas y patadas, justificándose ellos que en las cárceles los sueltan de una vez o de que no los encarcelan. Si eso es así hoy en nuestro país, entonces es más entendible en un pueblo nómada, sin cárceles y con una concepción y visión religiosa-espiritual poco temeraria sobre la vida y la muerte. Para ellos la vida no era nada más que una mera concesión divina muy pasajera y nada más que eso. Esa fue la concepción no solo en los hebreos, sino en todas las sociedades antiguas durante largo tiempo, hasta que Jesús prohibió las lapidaciones y ejecuciones: “Aquel que no haya pecado alguna vez, que tire la primera piedra” (Juan 8:7). Es muy importante que resaltemos que, antes de Jesús, los hebreos no tenían la concepción de justicia divina después de la muerte -Dios revela las cosas a su tiempo, así ha pasado con muchas otras doctrinas. No todas las verdades son reveladas al mismo tiempo y no todas son reveladas cabal o claramente.- A partir de Jesús, solo Dios juzga y condena.

La realidad sobre la naturaleza de Dios es que es un dios de castigo y misericordia a la vez. La misericordia se expresa especialmente a través de Jesús. Jesús es una manifestación de Dios (véase el misterio de la trinidad vs. arrianismo). Jesús condenaba las almas de los pecadores, pero también mostraba gran misericordia. Condenó a los adúlteros, pero perdonó a la adúltera que iba a ser lapidada: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?  Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más” (Juan 8:10-11). También perdonó al ladrón ya muy sufrido y arrepentido que fue crucificado al lado de el, pero al otro no, ya que aun clavado en la cruz su corazón era demasiado duro, no se doblegaba e incluso se burló de Jesús. Pero en la máxima expresión de misericordia y compasión, Jesús, incluso perdonó a todos los que lo crucificaron: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).

 

Sigamos con otras cuestiones:

Los hebreos estaban prohibidos comer muchos alimentos, pero en cambio Dios les proveía de “maná”, que caía del cielo todos los días que estuvieron nómadas en el desierto.

Nuevamente, en Génesis, encontramos la verdadera voluntad de Dios para la humanidad sobre este asunto: “Todos los animales de la tierra sentirán temor y respeto ante ustedes: las aves, las bestias salvajes, los animales que se arrastran por el suelo, y los peces del mar. Todos estarán bajo su dominio. Todo lo que se mueve y tiene vida, al igual que las plantas, les servirá de alimento. Yo les doy todo esto” (Génesis 9: 2-3).

Jesús también rectificó este mandato del Génesis: – 14Entonces, llamando a sí otra vez a la muchedumbre, procedió a decirles: “Escúchenme, todos ustedes, y capten el significado.15Nada hay que entre en el hombre de fuera de él que pueda contaminarlo; mas las cosas que proceden del hombre son las cosas que contaminan al hombre”.16 El que tenga oídos para oír, que oiga. 17Ahora bien, cuando hubo entrado en una casa, apartado de la muchedumbre, sus discípulos se pusieron a preguntarle acerca de la ilustración.18De modo que les dijo: “¿Están ustedes también faltos de percepción como ellos? ¿No se dan cuenta de que nada que de fuera entra en el hombre puede contaminarlo,19puesto que no entra en [su] corazón, sino en [sus] intestinos, y sale a la cloaca?”. Así declaró limpios todos los alimentos.20Además dijo: “Lo que procede del hombre es lo que contamina al hombre;21porque de dentro, del corazón de los hombres, proceden razonamientos perjudiciales – (Marcos 7:14-21).

 

Como en todas las sociedades de la época, se permitían esclavos. Vale decir, que la “esclavitud” no se ha eliminado. Solo se ha transformado en trabajo asalariado, pero nos hacen creen que somos libres o por lo menos más libres de lo que éramos antes. Pero en realidad la esclavitud (al menos en el pueblo hebreo y quizá también se podría generalizar para la mayoría de las sociedades durante gran parte de la historia) no era muy diferente que la condición de una persona muy pobre y sin educación en nuestros tiempos.

Veamos:

En la biblia se tratan la historia de dos esclavos y que son de procedencias muy distintas: La de Hagar y la de José (ambos existieron mucho antes de Moisés, en los primeros años del pueblo Hebreo).

Hagar era una esclava egipcia (sirvienta doméstica) de Sara, la esposa de Abraham, que la había servido durante 10 años. Sara era estéril, por eso decidió cederle a Abraham su esclava Hagar, para que tuviera descendencia, y así nació Ismael. Pero años después, y a avanzada edad, Sara quedó milagrosamente embarazada y nació Isaac. Para que Isaac no tenga que compartir la herencia de Abraham, Sara expulsó a Hagar y a su hijo de Canaán y casi mueren en el desierto por deshidratación en camino a Egipto, pero Dios envió a un ángel a rescatarla y le prometió a Hagar que sus descendientes serían los fundadores de grandes naciones. Ismael creció y se casó con una egipcia. Cuando su padre Abraham murió, Ismael acompañó a su hermano Issac para enterrar su cuerpo. Después, Génesis 25:18 dice que Ismael y sus descendientes se establecieron entre Havila (en Mesopotamia Génesis 2:11-15) y Shur (al noreste del mar rojo Éxodo 15:22, Génesis 16:7), es decir, en el norte de la península arábiga (Génesis caps. 16 y 21).

José fue nieto de Issac. Sus hermanos mayores tenían envidia de el y lo vendieron como esclavo a los egipcios cuando este tenía 17 años de edad. El amo de José, Potifar, al darse cuenta que José sabía leer y escribir y manejar números, le encargó la administración de su hogar. José tenía el don de ser intérprete de sueños y el Faraón se enteró de esto y lo mandó a buscar para que le explique una extraña pesadilla que tenía. En el sueño, 7 vacas gordas y hermosas eran comidas por 7 vacas feas y flacas. José le explicó al faraón que Dios le había dado a conocer lo que haría, que tendría 7 años buenas cosechas y gran abundancia en toda la tierra de Egipto, seguidos de los cuales vendrían 7 años de malas cosechas y gran escasez. José le aconsejó al Faraón que acumulara provisiones y se preparara para esos 7 años de malas cosechas y le dio sugerencias de cómo hacerlo, y el faraón decidió ponerlo a el a cargo de ese trabajo y José se convirtió en la persona con más autoridad en todo Egipto solo después del Faraón (Génesis caps. 37, 39-41).

Hagar fue esclava de Sara porque era una persona sin propiedades y sin educación. Así como también en nuestro país hay muchas sirvientas domésticas que se pasan de lunes a sábado en el día y en la noche sirviendo a las familias de clase media. Cuando Sara la expulsó no tenía nada ni como ganarse la vida, pero salió adelante gracias a la ayuda y aliento de Dios. Por eso mismo, muchos esclavos negros que fueron liberados durante la guerra civil de EUA simplemente siguieron haciendo el mismo trabajo que hacían antes y al mismo amo, pero por un salario. Las condiciones después mejoraron gracias a la tecnología y maquinarias que eran más eficientes y reducían el trabajo y la mano de obra, y así el terrible y forzado del “sistema de plantaciones” simplemente se hizo obsoleto.

José bien pudo haber trabajado construyendo pirámides o templos ya que era “esclavo”, y levantando pesadas piedras, pero terminó trabajando en la administración por su educación. Y esto es muy curioso: quienes construyeron las pirámides no fueron esclavos, sino que fueron los mismos ciudadanos “libres” egipcios que las construyeron, en un servicio a su faraón. Así mismo, quienes construyen en nuestro país todos nuestros edificios no son esclavos, sino ciudadanos “libres” haitianos porque para los dominicanos levantar los pesados “blocks” al sol caribeño del medio día es trabajo demasiado forzado. Pero pasa también con los cortadores de caña de azúcar. Un trabajo fatigoso, extenuante, y sin ninguna condición humana; un trabajo verdaderamente de esclavos que solo los ciudadanos libres haitianos se atreven a hacerlo, pero lo hacen porque no tienen de otra para sobrevivir (es decir, están obligados) y son “libres” porque les pagan algún supuesto “salario”.

En la Unión Soviética, a los trabajadores del campo se les impedía dejar su región, a no ser con un permiso especial (es decir, eran esclavos). Cuando la prohibición terminó a finales de los sesenta, la producción agrícola cayó, debido a que muchos emigraron a las ciudades en busca de mejores condiciones de trabajo.

La forma de esclavitud más antigua y todavía presente quizá sea la prostitución, aunque otros dicen que es el matrimonio, en fin…

 

Jesús no prohibió la esclavitud, pero exhortó a todos a predicar: hombres y mujeres, amos y esclavos, y de todas las naciones (Hechos 2:16-18, Mateo 28:18-20, Hechos 26:12-18) -incluso el Ministro de Economía de Etiopía, fue bautizado por Felipe a los pocos años de la muerte de Jesús, Hechos 8:26-40-. Después, Pablo de Tarso exhortaría a los amos cristianos a tratar bien a sus esclavos y a los esclavos a ser obedientes y fieles con sus amos en una especie de relación Confuciana (Efesios 6:6-9), pero rectificó que ante Cristo todos somos iguales: “pues todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. 28 Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:27-28).

Cabe destacar, que el cristianismo en sus inicios era un movimiento pacifista, totalmente apolítico, es decir, no buscaba la transformación del sistema político. Promovía la solidaridad y compasión entre ellos, pero eso era un voluntariado. La transformación se hacía desde adentro de uno mismo, no desde afuera. Jesús no mandó a los judíos a pelear contra los romanos para liberarse de la opresión, al contrario, los exhortó a acatar la autoridad del César (Mateo 22: 21). Jesús separa el reino de los hombres del reino de los cielos y el universo político del universo espiritual (Juan 18:33-37). Para los primeros cristianos la “dominación del hombre por el hombre” (Eclesiastés 8:9) es solo temporal, el sistema político no tiene remedio y cualquier sistema de gobierno humano será ineficaz (Eclesiastés caps.1-4). Solo después del juicio final se instalará un nuevo cielo y una nueva tierra y donde no existirá ya más muerte, clamor ni dolor (Apocalipsis 21:1-4).

 

Artículos relacionados:

Deuteronomio 22:28-29

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