Inicio » Sin categoría » ¿Por qué está mal negar la naturaleza violenta de los hombres?

¿Por qué está mal negar la naturaleza violenta de los hombres?

Anuncios
wordpress statistics
Anuncios

Los hombres tenemos predisposición genética hacia la violencia, sometimiento y el poder; por eso, el 95% de los delitos violentos son cometidos por hombres, y por eso es que es muy frecuente las peleas entre los niños de primaria pero muy raro entre las niñas, pero cuando los niños son mayores, ya no pelean, pues la sociedad les precisa a ser buenos. Si las mujeres estuvieran conscientes de la cantidad de maldades y diabluras que cometen los niños, pues no tuvieran hijos. Solo nosotros los hombres que alguna vez fuimos niños y vivimos en el mundo de los niños, lo sabemos.

Los hombres en la antigüedad eran cazadores; sometedores y poseedores de animales. Por eso los hombres son como son. Pero hace 15 mil años, debido a un cambio de clima (el fin de la glaciación), las mujeres recolectoras se dieron cuenta de que resultaba mejor sembrar semillas y domesticar animales, que estar cazándolos, entonces nace ahí la civilización; cambiaron las circunstancias de repente, pero el hombre sigue siendo naturalmente el mismo.

La terrible realidad es que la sociedad no pudo de ninguna manera haber hecho violentos a los hombres (como proclamaba el filósofo ilustrado Rousseau), estos ya lo eran antes de que existiera la sociedad. La sociedad es la que se ha esforzado durante todos estos años en tratar de cambiar al hombre, de civilizarlo, de que olvide su cultura cazadora de animales y mujeres y que aprenda a vivir en sociedad, con reglas, pautas, respeto.

 

Pero los problemas de los hombres no se limitan a la violencia y el machismo, los hombres también son naturalmente egoístas, ambiciosos, excluyentes, discriminadores, marginadores, grupistas, sectarios.

 

Cuando Adam Smith dijo que el egoísmo del panadero era lo que nos llevaba el pan a la mesa cada día; lo crucificaron, creyendo que este estaba validando, justificando y promoviendo el egoísmo entre los seres humanos, cuando Smith lo único que hacía era mostrar la realidad de lo que pasaba, no como él quería que fueran las cosas, sino como realmente eran y funcionaban. La sentencia de Smith se cumplió cabal y literalmente desde el primer hasta el último día de la Unión Soviética, con la falta de pan en las mesas.

Los socialistas desde los tiempo de la revolución francesa siempre han querido atropellar a todo a quien les muestre la realidad tal cual es, porque lo único que quieren oír es como a ellos les gustaría que fuera el mundo y el hombre, no como realmente es, y por eso es que siempre han fracasado estrepitosamente en cambiar al mundo.

Por eso fue que estos ideólogos del “hombre nuevo” terminaron cometiendo las peores atrocidades y barbaries en la historia de la humanidad, cobrándose la vida de decenas de millones de personas en las purgas políticas de la Unión Soviética, de China y Camboya, dentro regímenes hiper autoritarios.

Y es que los hombres no entran a la política para cambiar al mundo por bondad, no, no es la bondad la que los mueve (no en el fondo), sino la ambición, deseo de poder y privilegios sobre los otros, y están dispuestos a todo con tal de llegar y mantenerse en el poder y aumentarlo. Así son todos los políticos, tanto los de ayer como los de hoy, solo han cambiado las formas. Esa es la realidad del hombre.

También fueron los mismos hombres nuevos educados en el socialismo, la igualdad y fraternidad, quienes bajaron como animales salvajes violando millones de mujeres alemanas, como si ninguno de ellos hubiera nacido de una madre. Por supuesto que no fueron todos los soldados, pero sí la mayoría. Unos años de muchas penurias, violencia y rencores desprogramaron el sistema de valores que les había impuesto la sociedad, y una vez vistos en un ambiente en el que sabían que todo lo que hicieran iba a quedar sin consecuencia, se resetearon y regresaron a su estado primitivo, a su estado natural, a su estado cazador.

Es como en la historia del clásico de la literatura universal El Señor de las Moscas (que le valió a su autor el premio Nobel de literatura), en el que unos niños ingleses aparentemente muy disciplinados, correctos y educados, que vistos de repente aislados en un isla y sin adultos tras un accidente aéreo, pierden toda su civilización y terminan convirtiéndose en unos sádicos, maliciosos y asesinos.

 

 

Las mujeres no deben ser ingenuas ni incautas con los hombres.

 

Muchas mujeres liberales piensan que no hay nada de malo con nada en el sexo, que solo debe haber libertad y consentimiento mutuo, y que los que quieren regular el sexo solo están llenos de tabúes y prejuicios. Ellas creen que su hombre las va a querer y amar, y que el sexo los une, pero cuando las mujeres permiten de todo al hombre, no hay orden ni pautas, lo que hacen es abrirles las puertas a sus instintos, a sus deseos de sometimiento y poder. El sexo desordenado intoxica y daña la relación en vez de unirla. La convierte en sumisión y posesión, nada de amor. Y no puede ser de otra forma, por la naturaleza misma del hombre; despertada, incitada y exacerbada por la misma mujer. Es que el hombre no ve naturalmente a la mujer como una persona (que debe ser amada) sino como un objeto (que debe ser poseído, usado).

Solo si la sociedad (o las mujeres) se esfuerzan por cambiar al hombre, por reprogramar su instalación básica de fábrica y mantener esa programación libre de virus y con mejoras y actualizaciones constantes; entonces el hombre podría visualizarlas a ellas como realmente son: como personas, y no objetos.  Ver tema: ¿Se puede cambiar la naturaleza violenta de los hombres?

Para que los hombres vean y traten a las mujeres con respeto, primero las mujeres deben darse a respetar. Deben mantener a los hombres programados. 

 

Pero entonces, ¿el hombre es en esencia naturalmente malo? ¿No hay nada naturalmente bueno en el hombre? Sí por supuesto que sí, la empatía también es un sentimiento natural del hombre aunque sea contradictoria con su violencia, egoísmo y discriminación; porque también la contradicción en sí misma, forma parte de la naturaleza del ser humano. El hombre podría ser solidario con los que les rodean, pero egoísta con los desconocidos. Es por eso que siempre nos hemos agrupado tribus, pueblos, ciudades y naciones, y guerreando.

¿Y qué hay de la mujeres? ¿Son enteramente naturalmente buenas? No, tampoco. Las mujeres también discriminan, seleccionan y excluyen, así como seleccionaban y separaban semillas y frutos en la antigüedad; no utilizan la violencia, pero sí la palabra, chismes y rumores, hablando maliciosamente de los otros a sus espaldas; que puede ser peor para el bienestar de un grupo que la misma violencia. Como dice la biblia, que de la lengua puede salir veneno mortífero, como una aguda espada letal para el alma, pero debemos soportarlas, pues ellas son nuestras madres. Como dice la biblia, debemos continuar soportándonos los unos a los otros. Pero como también dice la Biblia, las mujeres virtuosas, cultivadas y sabias, abren la boca con prudencia y la ley de la bondad amorosa está siempre en su lengua.

 

Jesús dijo: ama a tu enemigos y bendice a los que te maldicen. ¿Nosotros amamos a quienes no nos toleran y no nos quieren? ¿A quienes nos quieren excluir? ¿Perdonamos a quienes nos hacen daño, o los condenamos nosotros a ellos para siempre (excluyéndolos)?

La gente se molesta con nosotros, no quiere saber de nosotros solo por ideas, posiciones o actitudes que tomamos, entonces los odiamos porque nos odian, pero como dijo Jesús, que amando solo a quienes nos aman, no somos mejores que quienes nos odian, somos iguales. Pero el ser humano sencillamente es incapaz de amar a sus enemigos o contrarios, más del 90 % de la población no puede hacerlo, y el restante, titubea y después de cierto tiempo es que perdona. Pues el ser humano (hombre y mujer) es excluyente y discriminador por naturaleza. Queremos como que asesinar o mandar al carajo a todo aquel que no piense o actúe igual que nosotros, a todo aquel que sea diferente.

Como dijo en El Señor de las Moscas el personaje de Simón (personificación de Jesús o de la espiritualidad en la historia): que quizás la bestia (una fiera o monstruo que alucinaron ellos que habitaba la isla) no era una criatura que se podía cazar, sino que era la maldad que residía en todos ellos. Como dice un dicho, que el que caza lobos termina pareciéndose a ellos; y ellos mismos de hecho, terminaron convirtiéndose en las bestias.

 

No hay personas buenas y personas malas. Todos somos malos y buenos al mismo tiempo. Tanto la maldad como la bondad residen en todos nosotros. Esa es realidad el ser humano. Debemos aceptarla para después no frustrarnos y abandonar la lucha por la humanidad. Sí vale la pena luchar por la humanidad, pero es un trabajo largo de evolución individual y colectiva, debemos seguir esforzándonos.

 

   Sátira de El Señor de las Moscas en Los Simpsons:

 

 

 

Anuncios

Críticas, aportes o cualquier duda o corrección que tengan, por favor no dejar de expresarlas aquí:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s